La verdad sobre testar cosméticos en animales

By 18.4.17


Mucho se dice sobre los crueles experimentos a los que son sometidos los animales en nombre de la cosmética, pero no todo el mundo tiene claro el marco legal que se aplica en la Unión Europa en esta materia, ni los grandes avances que las empresas han realizado en este sentido, gracias, indiscutiblemente a la presión de los grupos animalistas. Creo que es momento que dejemos todo claro para saber en qué punto estamos.

Lo primero que hay que saber es que, efectivamente, existe una ley que prohíbe experimentar con animales para fines cosméticos en la UE. La normativa europea (Directiva 76/768/CEE) aprobada establece la erradicación progresiva de estos ensayos en dos fases:

Primera fase. En 2004 fue un gran año para lucha a favor de los derechos de los animales porque entró en vigor la prohibición de testar en animales en productos cosméticos acabados. En 2009 se dio un paso más y la prohibición alcanzó los experimentos en los ingredientes de los cosméticos. Eso quiere decir que no se puede, bajo ningún concepto, testar en animales productos finales o sus ingredientes dentro de la UE.

Segunda fase. El 11 de marzo de 2013 comienza una segunda fase con medidas fueron más allá y lograron prohibir la venta de productos testados en animales dentro de la UE. En otras palabras: no se pueden importar cosméticos que hayan sido objeto de esta clase de ensayos.

En conclusión: la UE prohíbe la venta y comercialización de cosméticos (cremas, lociones, artículos de aseo personal, maquillaje…) que hayan sido testados en animales.

Todo esto se debe en gran medida a las acciones emprendidas por la organización Cruelty Free International y The Body Shop, que promovieron una campaña mundial sin precedentes con la que lograron recoger millones de firmas para pedir a la Comisión Europea que llevara a debate este asunto y así poner fin a este tipo de experimentos.

En septiembre de 2016, todas estas normas quedaron más que ratificadas cuando el Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TUE) avaló en una sentencia la prohibición de vender en los países comunitarios cosméticos testados fuera de la UE, dando carpetazo a los alegatos presentados por la Federación Europea de Ingredientes de Cosmética que aseguraba que la normativa no se infringía si los ensayos se hacían para cumplir con los requerimientos de los países fuera de la UE.

El gran mercado chino

¿Qué tiene que ver China con todo esto? China es uno de los países donde, contrario a nuestros principios, se exige experimentar con animales para poder comercializar productos de cosmética y cuidado personal. Esto supone un gran dilema para las marcas porque, como ya bien sabemos, el mercado chino está en franca expansión y representa una oportunidad de oro para posicionar productos extranjeros, sin embargo, el factor ético y las leyes de la UE ponen en jaque a muchas compañías.

He aquí el motivo por el que muchas marcas han sido acusadas de mantener un doble perfil con respecto a los ensayos con animales, ya que si bien es cierto que en la UE han erradicado esas prácticas, fuera del espacio comunitario la misma empresa puede hacer los experimentos que quiera. Muchas lo hacen e intentan justificarlo diciendo que en esos países, donde se les exige testar en animales, están negociando con las autoridades para que les permitan seguir los mismos lineamientos que en la UE. Desconozco si esto será cierto o no, el caso es que los ensayos se hacen y miles de animales sufren.

Es por este motivo que unas cuantas marcas no han logrado obtener el sello Cruelty Free que otorga esa organización (la más exigente de todas) y otras muy conocidas, ya que no han erradicado del todo los experimentos con animales. De hecho, algunas firmas que nunca antes habían recurrido a estas prácticas, han comenzado a testar en animales sólo con el propósito de ganarse un espacio en el mercado chino.

¿Todos los productos están libres de crueldad?

No. Aunque la UE haya prohibido esos experimentos tan crueles hay que tomar en cuenta dos cosas. Primero, las prohibiciones de la UE sólo alcanzan a los ensayos que se han hecho después de que entrara en vigor la normativa, no antes. Por tanto, muchos productos que hemos usado (o sus ingredientes) podrían haber sido testados en animales antes de que se establecieran las fechas límites para la suspensión de los experimentos.

Por otra parte, la segunda fase que mencioné anteriormente se puso en marcha en 2013 con una prórroga de diez años para su implementación en todos aquellos productos que deban realizar tests de toxicidad. Esto significa que hasta el año 2023 se pueden seguir implementando estas pruebas para demostrar que un producto o un ingrediente es tóxico.

Pero la situación va mucho más allá. Existe la prerrogativa de que las compañías pueden eximirse de cumplir esta normativa si demuestran que no existe un sistema alternativo fiable para determinar la toxicidad de un ingrediente y/o producto. En otras palabras: la excusa de la toxicidad hará que las pruebas en animales no acaben definitivamente.

¿Existen esas alternativas? Claro que sí. El Centro Común de Investigación de la UE (Joint Research Centre) ha validado decenas de procedimientos que ya están utilizando muchas empresas de cosmética. Por su parte, la Agencia Europea de Sustancias y Mezclas Químicas (ECHA) se encarga de impulsar este tipo de experimentos respetuosos con los animales y el medio ambiente, pero también tienen la última palabra en lo que se refiere a estos ensayos alternativos. Sin embargo, tienen un personal de apenas 400 personas lo que hace imposible poder aprobar un gran número de procedimientos al año.

¡Es absurdo!

En un post que publiqué hace un tiempo comentaba que no sólo es una crueldad, es absurdo someter a estos pobres animales a este tipo de ensayos porque, según explicaban desde la organización AnimaNaturalis, los humanos no compartimos el mismo ADN con ellos.

Es cierto que tenemos algunas similitudes pero podemos decir que somos iguales. Por no mencionar que cada piel, cada cuerpo, cada organismo humano es distinto y no todas las personas reaccionan igual a las mismas cremas, por tanto, ¿son fiables entonces estos experimentos si ni siquiera podemos decir que un producto puede reaccionar de la misma manera entre los propios humanos?

Ilógico, irracional y absurdo.

You Might Also Like

1 Comentarios