No temas a los tratamientos faciales en cabina

By 3.10.16



¿Nunca te has sometido a un tratamiento facial en cabina? No eres la única que no se atreve a dejar su piel en manos de profesionales de la cosmética. Muchas hemos sentido preocupación al pensar en la posibilidad de que nos puedan provocar un daño irreversible en el rostro si nos aplican un producto contraindicado o usan un aparato que dañe nuestro cutis.

Tardé años en tomar la decisión y lo que me motivó fue que aprendí a conocer mi piel. Sabía qué era lo que necesitaba realmente, en qué condiciones estaba cada parte de mi rostro y, especialmente, contaba con un background sobre los principios activos y compuestos que podía tolerar mi cutis. Eso fue esencial a la hora de dar ese gran paso.

Los tratamientos en cabina (como las limpiezas de cutis, la mesoterapia virtual, el peeling…) son muy beneficiosos para la salud de nuestra piel y es por eso que no deberías descartarlos, por el contrario, es recomendable que siempre los tengas en cuenta. Por eso, te voy a revelar qué puntos consideré y analicé antes de someterme exitosamente a mi primer tratamiento en cabina:

* La clave está en el conocimiento. A muchas mujeres las engañan con tratamientos caros e innecesarios porque no conocen realmente las necesidades de su piel. Puedes llegar a encontrar centros de estética donde te “recomiendan” hacerte diez sesiones cuando en realidad con tres es más que suficiente. O peor aún: utilizan una aparatología carísima que no aporta ningún beneficio ni en el corto ni en el largo plazo. Lo que esencialmente debes saber es lo siguiente:

• Tipo de piel (seca, delicada, sensible, grasa, mixta, acnéica…). Si tienes dudas, consulta a un dermatólogo, el verdadero especialista de la piel.

• Debilidades del rostro. Hay zonas que presentan problemas que deben ser atendidos de forma especial (deshidratación localizada, sensibilidad al sol, zona susceptible a los granos…), eso una cosmetóloga no lo va a poder ver de entrada pero tú sí lo tienes que saber y se lo debes informar.

• Conocer los principios activos e ingredientes. No cualquier principio activo es bueno para tu piel. Algunos pueden que no hagan daño pero tampoco te aportarán nada y eso se traduce en botar el dinero. Investiga siempre antes de tomar una decisión.

• Saber qué aparatos de verdad necesitas. Hay centros que una vez que llegas comienzan a venderte, sin medirse, tratamientos que utilizan una aparatología carísima y que, en realidad, no tendrán ningún efecto. A veces una rutina sencilla es más que suficiente pero a muchas no les convence porque se dejan llevar por la magia de la tecnología.

• Limpiezas de cutis las justas. Es increíble pero en muchos centros lo primero que te quieren vender son los peelings y las limpiezas de cutis (acompañados de otros tratamientos). Una limpieza profunda es esencial pero la frecuencia dependerá del tipo de piel y, repito, de tus necesidades.


* Asesoría especializada. En los centros de belleza encontraremos extraordinarias profesionales pero, lamentablemente, nunca faltan las que quieren timar o las que no tienen la formación suficiente. Como ejemplo de lo peligroso que puede ser esto, te voy a contar lo que una vez me pasó: una supuesta experta me dijo hace tiempo que la sequedad que mi frente se debía a que tenía muchas células muertas y que la solución era exfoliar con más frecuencia ¡ERROR! Si hubiese seguido su consejo, hubiese destrozado mi frente. Una piel deshidratada no requiere de tanta exfoliación, no lo contrario y eso lo sabía porque realmente conocía mi piel ¿Ves cómo no te pueden timar si te informas bien?

* Confía en los centros especializados y las marcas tradicionales. Hay marcas reconocidas que tienen sus centros de cuidado facial y corporal (Germaine de Capuccini, Skeyndor...) con una política muy estricta de formación de profesionales. Son escuelas de belleza que inspiran confianza tanto por sus esteticistas como por los productos que ofrecen. También, hay centros reconocidos que tienen una gran tradición en la formación de profesionales. Todo eso debes tomarlo siempre en consideración.

* Diagnóstico real y profesional. En todos centros realizan diagnósticos de piel pero a veces es manual o lo hacen de forma muy apresurada y sin la aparatología adecuada. Si tienes dudas consulta antes a un dermatólogo.

* Los milagros no existen. Algo que debes tener claro es que los resultados dependerán de cada tipo de piel. Si una persona que se cuida muy poco se somete a un tratamiento de vitamina C, es lógico que no vea el mismo resultado que una persona que cumple a diario una rutina de cuidado. Por tanto, no podemos decir que hay un resultado estándar por cada tratamiento y mucho menos milagroso.

* Complementar las sesiones. No hacemos nada con gastar nuestro dinero en, por ejemplo, una mesoterapia virtual si después no seguimos con el tratamiento en casa con productos especializados.

Esto ha sido todo lo que yo he analizado antes de poner mi rostro en manos de una profesional. Espero que sea de mucha utilidad para ti.

You Might Also Like

0 Comentarios