Los manantiales de los Pirineos al servicio de tu piel

By 26.10.15


En el extremo norte de Lérida, en un paraíso natural que sólo existe en esa parte del mundo, allí, donde la historia parece haberse detenido, se encuentran las aguas milenarias más añejas de los Pirineos con más de 16.000 años de historia. Su principal atributo: son aguas mineromedicinales con enormes beneficios para la piel y la salud en general.

Caldes de Boí se encuentra en el libro Guinness de los récords por su excepcional cantidad de fuentes: 37 manantiales que provienen de las entrañas de la tierra y que tienen distinta composición química, lo cual ha hecho que este espectacular balneario se haya convertido en un referente para quienes buscan un contacto auténtico con la naturaleza y vivir una experiencia realmente sanadora.


Sus aguas contienen elementos que difícilmente podrás encontrar en un mismo lugar: sílice, magnesio, calcio y sodio. El sílice, por ejemplo, contribuye a la producción de colágeno y actúa sobre el sostén de la piel, pero además tiene unas propiedades regeneradores y rejuvenecedoras comprobadas científicamente.


La curiosidad por probar estas aguas ha ido aumentando con el tiempo. Por eso, hacer que todas las personas puedan disfrutar de sus beneficios sin tener que ir al balneario se convirtió en un reto que se concretó con la creación de Caldes de Boí In Your Skin, una línea de productos para el cuidado de la piel que se pueden encontrar a partir de ahora en farmacias de toda España.


Además de su original fórmula, otra de las cosas que más llama la atención son los dispensadores especialmente diseñados para aplicar las cremas faciales. Como verás en el vídeo que tienes abajo, con esos dispensadores podrás dosificar muy bien el contenido para que no se desperdicie ni una gota y para que no contamines el resto de la crema.







Selección de aguas


Lo complicado llegó cuando a los expertos de Caldes de Boí les tocó elegir las fuentes que iban a utilizar para formular los productos. Finalmente, optaron por tres manantiales:


Agua de la Font del Bou. Es la fuente más importante por su alta concentración de oligoelementos y débil mineralización. Además, posee una concentración de sílice única en el mundo.


Agua de la Font del Boix. Tiene propiedades calmantes y protectoras de la piel. Alivia el enrojecimiento, protege del estrés oxidativo, aporta suavidad y bienestar.


Agua de la Font de la Tartera. Se utiliza desde el siglo XIX para el tratamiento de afecciones dermatológicas gracias a su alto contenido en cloruro, sulfatos, sodio y sulfuro.


El agua de estos manantiales ha sido combinada con otros potentes ingredientes naturales para reforzar su efecto sobre la piel, como la manzanilla, la flor de Edelweiss, aceite de Argán y vitamina E, entre otros. En el slideshow que tienes al final encontrarás una breve explicación de los productos y los componentes que conforman el tratamiento de cuidado facial Caldes de Boí ¡Te van a encantar!


 

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