Fumar te puede envejecer hasta 20 años

By 31.5.15

Si eres fumadora y todavía no has encontrado una razón de peso para dejar ese vicio, quizás esto que te voy a contar te haga cambiar de idea y tomar una decisión: fumar provoca arrugas que difícilmente podrás eliminar de tu vida aunque seas muy joven. Esa es la realidad, frustrante pero es lo que debéis afrontar todas aquellas que no podéis vivir sin una dosis diaria de nicotina.

Fumar conlleva una larga lista de efectos negativos. No hay una parte de nuestro cuerpo que no resulte afectada por el tabaco y la piel es una de las que más sufre.

La tan mencionada “cara del fumador” no es un estereotipo creado para condenarles socialmente. Es el sello distintivo de aquellos que llevan unos cuantos años apegados a este vicio y que tienen plasmado en su rostro los vestigios del tabaco.

Hace poco leí unos estudios realizados en Estados Unidos que coincidían en que una persona de entre 40 y 50 años que sólo había fumado cuando joven podría tener arrugas profundas, muy parecidas a la de una persona de 60 o 70 años no fumadora. Estamos hablando de un envejecimiento de 20 años ¡Sólo por el tabaco!

Si a esto le sumamos la mala alimentación, la inadecuada protección contra los rayos solares y otros malos hábitos, el envejecimiento puede ser aún mayor.

Tu propia piel te dice por qué no quiere el tabaco

Los efectos de la nicotina se verán en tu piel aunque seas un fumador ocasional. Hay quienes dicen que aparecen a partir de los 30 años, otros que después de los 40. Todo depende del grado de consumo y de los hábitos de cuidado personal. Lo cierto es que más temprano que tarde el rostro comienza a evidenciar lo pernicioso que es el tabaco.

Esta es una lista de los principales daños causados por el tabaco al rostro y la piel en general:

* Causa el cáncer de piel. Si bien es cierto que la principal causa de esta enfermedad es la exposición inadecuada al sol, también se ha descubierto que el humo de tabaco contiene sustancias cancerígenas como el benzopireno que matan las células de la piel provocando el cáncer.

* Piel más flácida. Fumar destruye el colágeno, la proteína responsable de dar firmeza al cutis, lo cual hace que la piel se deteriore más rápido y aparezcan las arrugas prematuras.

* Oxida la piel. El humo del tabaco y el propio consumo promueven la generación de los radicales libres, enemigos mortales de las células y grandes culpables de que la piel pierda su vitalidad y sus defensas frente a factores externos. Esto ocurre porque la nicotina provoca la constricción de los vasos sanguíneos y, en consecuencia, la falta de oxígeno de las células. Un solo cigarrillo puede generar una vasoconstricción de 90 minutos. Mucho ¿verdad?

* Piel opaca y gris. El color del rostro va cambiando con el tiempo y la piel va perdiendo la luminosidad. Es aquí cuando se evidencia la “cara de fumador”, un aspecto que sólo lo tienen aquellos que consumen nicotina.

* Deshidrata la piel. El acto de fumar y el humo en sí restan a la piel su humedad natural, lo cual hace que se debilite y se quiebre con facilidad, otra causa de la aparición de las arrugas permaturas.

* Aparece antes de tiempo el código de barras. Todo lo anterior aunado con el gesto de succionar el cigarrillo confabulan a favor de la aparición de las arrugas en el borde los labios.

¿Qué ocurre con mi piel si dejo de fumar?

Los efectos de dejar a un lado el tabaco se comienzan a percibir en la piel al mes de abandonar este hábito, dijo hace poco la experta de los Centros de Tratamientos Estético-Médicos Felicidad Carrera, Leticia Carrera, en una entrevista a Europa Press.

La piel se verá más luminosa, hidratada e, incluso, un poco rejuvenecida. Las mejillas recuperarán su color rosado natural y la cara tendrá un aspecto más saludable. Los cambios se notarán en unos meses… y bastante. Por eso nunca es tarde para dejar de fumar y comenzar a llevar una vida sana.

El problema es que los daños causados no los podemos revertir del todo, advierten otros expertos. Algunos daños quedarán ahí para siempre, ya que no podemos olvidar que el cigarrillo ha destruido algunas partes del organismo que difícilmente volverán a ser como antes. Esto sucede con las arrugas.

Las arrugas prematuras son consecuencia de la destrucción de la piel y, si bien es cierto que los tejidos se regeneran, cuando el daño es profundo su recomposición no es total. Pero no hay que desanimarse porque una vez que notes la gran diferencia entre “el antes y el después” te darás cuenta de que habrá valido la pena dejar el tabaco. Además, existen muchos tratamientos estéticos no invasivos, así como productos y fórmulas naturales, que llegan hasta las zonas más profundas de la dermis permitiendo restablecer los niveles de colágeno y elastina, no al cien por cien pero si de forma muy visible.

Todo lo que acabo de explicar es apenas la punta del iceberg de los perjuicios que tiene fumar para el organismo. El tabaco, como ya bien habréis escuchado, convierte nuestro cuerpo en el caldo de cultivo de infinidad de enfermedades que no tienen otro fin más que la muerte.

Así que más por una cuestión de apariencia y belleza, dejar de fumar debería ser una obligación, si es que realmente quieres llevar una vida sana.

* Fotos: Shutterstock

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3 Comentarios

  1. Una explicación muy útil. Yo dejé el tabaco hace unos años y lo he notado en mi piel y en todo. Mi familia hasta vive mucho mejor.

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  2. muy bueno!!!!!!!!!! el tabaco es muy malo para nuestro cuerpo, lo que dices es verdad no hay una parte de nuestro cuerpo que no sea dañada por el tabaco, yo dejé de fumar hace un año y me siento feliz, respiro mejor y me canso menos, me veomas joven porque mi cara tiene mas luminocidad y yo me siento bien. A los que no hayais dejado el tabaco os animo a hacerlo os sentiréis fenomenla por dentro y por fuera

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