Pide tu muestra gratis

By 2.6.14

No estoy hablando de ninguna promoción de algún producto en particular. Es simplemente un consejo: antes de comprar cualquier producto lo mejor es que lo pruebes.

Bien sabes que cada piel es un universo con necesidades y características completamente distintas. Su reacción frente a cualquier agente ajeno (como la contaminación, el polen, las cremas, etc.) dependerá de cada cuerpo. Lo mismo ocurre con los productos de cosmética.

Más de una vez hemos visitado los stands de belleza en ferias, centros comerciales y grandes superficies, y hemos escuchado a las vendedoras y/o representantes de las marcas decir: “Es imposible que esta loción te produzca alguna alergia porque está hecha para pieles como la tuya”.

Lo que dicen tiene algo de verdad. Las firmas son una gran industria que tiene unos departamentos de investigación y laboratorios impresionantes, que trabajan todo el año para conseguir la fórmula que menos efectos secundarios genere. Lo que ocurre es que ninguna crema, loción, aceite facial o tónico es de carácter universal.


Por más que quieran, no todas las pieles lo toleran de la misma manera. Puede que estén hechos con esencias naturales y aditivos muy bien tratados para evitar reacciones en el cutis, pero siempre puede haber algo que nos afecte. Además, el hecho de que sean productos naturales no quiere decir que nos vayan a caer mejor. Recuerda que hay gente que es intolerante a cosas tan naturales como la leche o el cacahuete.

Es importante dejar claro una cosa: no es lo mismo que la promotora de belleza te aplique algo del producto mientras visitas el stand de belleza. Y menos si lo hace en tu mano. Las reacciones podrían surgir días después y la piel de la cara no es igual a la de la mano o el brazo.

Por eso, lo mejor es siempre probarlo un tiempo porque así podremos determinar varias cosas:

1. Que no produce ninguna reacción adversa en nuestra piel.
2. Si genera o no una sensación agradable en nuestro rostro.
3. Si es de fácil aplicación (no es una crema pastosa o muy líquida que nos incomoda al aplicarla).
4. Si es realmente rendidora. Dependiendo de las aplicaciones que puedas hacerte con, por ejemplo, un pequeño bote de tres mililitros, podrás calcular cuánto tiempo duraría la presentación de 50 o 70 mililitros. A mí las muestras de ese tamaño me han llegado a dura
r hasta siete aplicaciones, eso habla muy bien del provecho que le puedes sacar a esa crema.
5. Verás si produce algún resultado positivo. Es imposible que en cinco aplicaciones veas un cambio radical en tu rostro, sin embargo, podrás tener una idea aproximada de cuán efectiva es esa crema en tu piel.

Las marcas de cosmética cuentan con un amplio stock de muestras gratis que podrás conseguir en sus puntos de venta. No dudes en pedirlas y aplicártelas tal y como te lo indican las vendedoras. Es la única forma de saber si el producto es realmente conveniente para tu tipo de piel.

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