Disfruta del perfume... pero bien lejos del rostro

By 28.2.14



No hay sensación más agradable que la de sentir el exquisito olor de una fragancia. Ese aroma puede llegar a identificarte ante los demás y darte ese toque personal que muchas veces necesitas para destacar. Por no mencionar que su uso va en consonancia con la higiene personal.

Mucho se ha dicho sobre lo dañino que puede ser el uso constante de los perfumes. Y esta más que probado que, siempre que el producto que estemos utilizando sea de calidad, eso es un mito, salvo por una cosa... cuando se aplica en el rostro.

Muchas personas me han preguntado siempre si es recomendable aplicar algo de perfume en el rostro. Yo siempre les respondo que no. Hay quienes podrán refutar esto pero en lo personal prefiero mantener mi cara muy lejos de esos productos. ¿Cuál es la razón?

Todos los perfumes, incluidas las fragancias elaboradas en base a esencias naturales, tienen componentes químicos (naturales o artificiales) que pueden no tener una buena reacción ante nuestro rostro.

Recordemos que la piel del rostro, independientemente del tipo que sea, es bastante delicada y muy fina, y por tanto muy susceptible frente a cualquier cosa que le apliquemos. Hay quienes pueden tolerar determinada loción en los brazos pero una vez que llega a la cara la reacción es completamente distinta. Y cuando me refiero a reacción no lo digo sólo por lo alérgico, sino por las consecuencias que no vemos en el momento sino que aparecen después: resequedad progresiva de la piel, pérdida de elasticidad, aparición repentinas de algunas manchas y/o granos...

Estudios realizados en Estados Unidos (un país donde el consumo de perfume es brutal) han revelado que estas exquisitas fragancias suelen tener compuestos químicos desencadenantes de Sensibilidad Química Múltiple (SQM), tales como algunos almizcles sintéticos y ftalatos, especialmente el dietil ftalato (DEP), pero también podemos encontrar derivados del benzeno, aldehídos, acetona, alcohol benzylico, etanol, acetato de etilo, cloruro de metileno y parabenes, entre otros.

Ya de por sí la reacción de todos estos componentes podría ser negativa para la piel en general, si se abusa de ellos, claro está. Así que os podéis imaginar lo que supone para la delicada piel de nuestra cara.

Ahora bien, las grandes firmas no incluyen todos estos químicos tan perniciosos en sus productos, pero un ingrediente que es el común denominador es el alcohol, fundamental para que el perfume dure y el aroma pueda sentirse con mayor intesidad... tal y como lo deseamos.

La piel absorbe el alcohol y el calor del cuerpo hace que el líquido se evapore permitiendo que el agradable olor del perfume dure varias horas. Dicho en palabras muy sencillas: el alcohol es el compuesto químico que permanece más tiempo sobre nuestro cuerpo, garantizando un mayor período de evaporación, lo que hace que despidamos por mayor tiempo ese exquisito olor.

El alcohol es un compuesto que, en concentraciones como las que tienen los perfumes, podría suponer una seria agresión a nuestro rostro. Por eso, nunca veréis productos faciales que contengan alcohol, y si lo tienen es en proporciones ínfimas.

Como una amante incondicional de los perfumes prefiero aplicarlos en el pecho, entre el cuello y el busto. La piel del cuello también es delicada y es mejor no exponerla a ese tipo productos. También detrás de las orejas, donde también se produce una alta transpiración, lo cual favorecerá sin duda a la perdurabilidad del aroma del perfume.

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